Coghlan: entraron a robar de madrugada y mataron a golpes a un jubilado
La cuadra de Núñez al 4000 (límite con Saavedra) amaneció este sábado con un hecho que conmovió a los vecinos. En una casa entre Estomba y Tronador,un jubilado de 74 años fue asesinado a golpes durante un robo cometido en la madrugada. Su esposa, de 73, también fue atacada. Logró sobrevivir.
El hecho ocurrió cerca de las 5.30, en Nuñez al 4088 (límite de Coghlan con Saavedra), informó el diario La Nación. Según reconstruyeron los investigadores, tres delincuentes rompieron la reja de una ventana —la de la cocina— y entraron a la vivienda mientras la pareja dormía. No fue un robo rápido ni silencioso. Fue violento desde el primer minuto.
Dentro de la casa, los ladrones golpearon al hombre y a la mujer, los ataron de pies y manos y los amordazaron mientras revolvían los ambientes en busca de objetos de valor. Los vecinos no escucharon gritos. A esa hora, la cuadra suele estar quieta: algún colectivo lejano, un auto aislado, nada más.
Los golpes fueron tan brutales que el hombre sufrió un infarto y murió dentro de su propia casa. Cuando los delincuentes se fueron, la mujer —herida, lastimada, pero consciente— logró desatarse como pudo y llamar al 911. Minutos después llegaron efectivos de la Policía de la Ciudad y una ambulancia del SAME. Ya no había nada que hacer por el jubilado.
Conmoción en el barrio
No es frecuente un crimen de este nivel de violencia en una vivienda familiar del barrio. Menos aún con víctimas mayores, conocidas por los frentistas de la zona como una pareja tranquila, de rutina previsible, de esas que saludan al pasar.
Desde la mañana, la cuadra quedó marcada por la presencia policial y el ir y venir de patrulleros. Algunos vecinos se acercaron en silencio, otros hablaron entre ellos en voz baja. La pregunta fue casi siempre la misma: cómo puede pasar algo así.
La Brigada de Homicidios trabaja ahora para identificar a los responsables. Analizan cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona, tanto para reconstruir el recorrido de los delincuentes antes de entrar a la casa como para saber por dónde escaparon. Por el momento no hay detenidos.
Lo que queda entre los vecinos es la sensación de vulnerabilidad, la bronca, el miedo que se instala cuando el delito entra por una ventana y termina con una vida. Y una cuadra que, desde hoy, ya no es la misma.
Fuente: Diario La Nación
Foto: Google Street View