Lluvia sin descanso y bronca en los barrios: los operativos no alcanzan
Este fin de semana la lluvia vino con récords: en barrios como Liniers y Mataderos ya cayó casi el doble del agua habitual para todo mayo. Mientras tanto, más de 2.300 agentes trabajan contrarreloj para evitar lo que, en muchos rincones porteños, parece inevitable: inundaciones, ramas caídas y veredas convertidas en trampas.
Desde el viernes, la Ciudad activó un operativo integral que incluye pluviales, arbolado urbano, barrido y limpieza. El dato oficial asusta: 170 milímetros acumulados en Liniers, cuando el promedio mensual es de 93,5. Y el pronóstico no da tregua: el Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta naranja por tormentas.
En los barrios, la postal se repite: vecinos que limpian sumideros con palas improvisadas, autos que se arriesgan a cruzar charcos profundos, y el olor inconfundible de las cloacas saturadas. Algunos recuerdan las lluvias de hace años, cuando el agua les llegaba a las rodillas. Hoy, las apps de clima se miran con más atención que nunca.
"Geiser"
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) May 16, 2025
Porque la Ciudad no solo se inundó sino que Caballito se transformó en Yellowstone. pic.twitter.com/AlOv1nHyU7
“En la cuadra ya sabemos que si llueve más de 30 minutos, hay que correr los autos”, cuenta Teresa, vecina de Villa Santa Rita. “No porque nos avisen, sino porque ya aprendimos con los años”.
Según el parte oficial, ya se resolvieron 141 incidencias vinculadas al sistema pluvial, desde sumideros tapados hasta pasos bajo nivel con problemas. También hubo 14 alertas por ramas o árboles en peligro, atendidas por cuadrillas especiales. Pero en la vereda de enfrente, literalmente, muchos sienten que las respuestas llegan tarde.
“La gente del barrio llama al 147, manda fotos, videos. A veces responden y a veces no. El problema es que llueve ahora. Y mientras tanto, el agua entra igual”, agrega Marcos, vecino de Balvanera.
A todo esto se suma un nuevo problema: vecinos de Villa Urquiza reportaron cortes de luz en varias cuadras durante las últimas horas del viernes y la madrugada del sábado. “Nos quedamos sin luz cuando empezó a llover fuerte y todavía no volvió”, contó Andrea, vecina de la zona de Roosevelt y Acha. Los cortes generaron preocupación por la conservación de alimentos y por la seguridad en edificios con ascensores fuera de servicio.
El operativo incluye monitoreo de 32 pasos bajo nivel, mantenimiento de más de 30 mil sumideros y limpieza de 840 km de conductos subterráneos. Pero todo parece poco cuando la lluvia cae con furia y las bocas de tormenta vomitan lo que no pueden tragar.
Desde el Gobierno porteño afirman que se mantiene un seguimiento constante desde el Centro Único de Coordinación y Control (CUCC), y que el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, supervisa las tareas. Aseguran que hay cuadrillas en la calle y protocolos activados. Sin embargo, en las redes barriales, la sensación es otra: la de estar "librados a su suerte".
Mientras tanto, las próximas horas seguirán siendo clave. La alerta amarilla se mantiene hasta el domingo. Y en muchos barrios, los vecinos se preparan como pueden. Porque cuando llueve tanto, lo que más corre no es el agua: es la desconfianza en que esta vez las cosas sean distintas.
Señores, esto era la Ciudad de Buenos Aires antes del PRO. Cabildo y Blanco Encalada, barrio de Belgrano. Hoy ya no se inunda más. Mañana vayan a votar con el DNI y con memoria. #EsConLospennato pic.twitter.com/BK1oKHSa3y
— EL ANTI OPERETA 🦆🇮🇱 (@ChauOperetaK) May 17, 2025