Un vecino emblemático: Día de Músico en homenaje a Luis Alberto Spinetta
Todos los 23 de enero se celebra en memoria de su nacimiento. Repasá su historia como músico y habitante de Villa Urquiza.
Spinetta sigue muy presente en Villa Urquiza, el último barrio que habitó hasta su desaparición física el 8 de febrero de 2012. Murales, monumentos y hasta un túnel lleva su nombre. Y hay un grupo de vecinos que lucha desde hace más de 10 años para que la calle Iberá, su última residencia, se rebautice con su nombre.
Pero el Día del Músico se celebra cada 23 de enero por el día de su nacimiento (1950). Así lo especifica la Ley 27.106, promulgada en el Boletín Oficial el 26 de enero de 2015.
El Flaco vivió en este barrio de la Comuna 12 desde 1989 hasta su muerte. Primero en Miller y Manuela Pedraza, y luego en Iberá al 5.000, donde también funcionó el estudio que nombró como a uno de sus temas: La Diosa Salvaje. Y siempre manifestó "que lo amaba".
Pero su arte trascendió las fronteras de nuestro país, y se convirtió en un ícono de la música latinoamericana. Compositor prolifico y multifacético sorprendia a sus colegas con su producción musical que escapaba a todos los manuales. "Sos un marciano", le solían decir.
Era mucho más que un músico de rock, supo amalgamar como nadie este género con la poesía. Canciones como Muchacha Ojos de papel, Durazno sangrando, Cantata de puentes amarillos, Tema de Pototo, Alma de diamante, Barro tal vez, Ana no duerme, Post-Crucifixió, El anillo del Capitán Beto, Maribel se durmió atraviesan la barrera del tiempo por su arte y belleza.
También fue catalogado por la revista Rolling Stone como el mejor músico argentino de rock.
Fundó grupos como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Spinetta y los Socios del Desierto con los que deleitó a varias generaciones.
Pero no solo en la música estaba la grandeza del Flaco, también era un tipo muy solidario. Se involucraba en causas sociales y ponía su capital simbólico para pedir justicia sobre distintos hechos, como fue con la tragedia del colegio ECOS.
También ayudaba al instituto de recuperación de enfermos mentales ubicado frente a su casa. Y apoyó la lucha por la recuperación del Cine Teatro 25 de Mayo.
Los vecinos también lo recuerdan por su sencillez, "se lo veía caminar, desgarbado, por las veredas de Villa Urquiza '¡Chau, Flaco', le gritaba la gente y el siempre contestaba", relatan. "También cuando le tocaban el timbre pidiendo ayuda, siempre tenía listo un plato de comida" recuerdan.