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Coghlan, revolucionado con las repercusiones de la identificación de los restos de Diego Fernández tras 41 años

La fiscalía sigue con la ronda de testimonios, pero todavía no se establece un móvil claro.

Coghlan fue siempre un barrio reconocido por su tranquilidad, pero ese ritmo se vio alterado desde las últimas semanas. Primero, producto del hallazgo de un cuerpo en el fondo de una vivienda que supo habitar Gustavo Cerati. Y más aún desde el último viernes, cuando se confirmó que los restos pertenecen a Diego Fernández, quien se encontraba desaparecido hace 41 años, y quien era amigo de un integrante de la familia dueña de la casona donde se produjo la identificación.

A la excepcionalidad del caso, el cual parecía destinado a permanecer en la triste lista de desapariciones sin resolver hasta que un hecho fortuito (que la vivienda lindera haya pertenecido a Gustavo Cerati), lo puso en el centro de la escena mediática, se le sumó ahora el misterio. Es que hay escasas pistas acerca de cuál sería el movil de un asesinato que los investigadores han catalogado como "violento", y para colmo, enterrado en el patio de una casa situada al lado de donde la familia lo buscaba incesantemente.

 

A ese estupor, se le añadió un dato dado en las primeras declaraciones tomadas por el fiscal Martín López Perrando a los excompañeros de colegio de Diego Fernández. Allí se conoció que la víctima había compartido hasta segundo año la escuela con Cristian Graf, cuya familia precisamente vivía en la casona de Congreso 3742. Y donde todavía sigue viviendo la madre del entonces adolescente.

 

Desde la semana pasada, se ven móviles de televisión haciendo guardias y se ha convertido en conversación permanente para los vecinos de esa cuadra y los alrededores. La incertidumbre mayor es que los Graf no dejaron nunca de habitar Coghlan y Cristian vive con su familia a pocos metros de la vivienda donde pasó su infancia. Los vecinos que hablaron con la prensa se muestran sorprendidos, aunque coinciden en señalar al padre (ya fallecido), como una persona "ermitaña" y reservada, con poco contacto con el resto.

 

Este lunes, después de varios días, se vio ingresar a Cristian Graf a su vivienda, junto a su mujer. Previamente se había presentado de manera voluntaria ante el fiscal Martín López Perrando, para ponerse a disposición de la Justicia. Le fue ofrecido un defensor oficial en el caso que fuera necesario, aunque por el momento no hay ninguna imputación en su contra. De todos modos, como ha pasado el tiempo que marca la ley, tampoco podría recibir ninguna acusación penal, ya que el caso está prescripto.

 

Lo cierto es que el hecho está fuertemente arraigado a Coghlan, ya que además de la locación donde fue enterrada el cuerpo, el camino que recorrió en las últimas horas que fue visto con vida Diego Fernández fue en el barrio. El adolescente almorzó con su madre Irma en su casa, luego de asistir a clases a la Escuela de Educación Técnica N° 36 a la que asistía. Un detalle particular es que esta institución está ahora en el Polo Educativo Saavedra, pero en ese momento se encontraba en Villa Ortúzar (Ballivian y Combatientes de Malvinas).

 

A su vez, la última esquina en la que fue vista Diego fue el cruce de Naón y Monroe. Allí un conocido asegura haberlo reconocido y gritado "Gaita", tal como lo llamaban. El cuerpo apareció a ocho cuadras de allí, en la vivienda de los Graf. Todo lo demás está por resolverse.

dfcoghlan