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La primera mujer automovilista con discapacidad es de Saavedra

Ya imagina el ruido de los motores, la ansiedad de la largada, el éxtasis de salir a la pista y la adrenalina de ver la bandera a cuadros. Lo que siempre soñó desde muy chica está por cumplirse. Con esfuerzo, pasión y dedicación María Belén Ameijenda, 24 años, será la primera mujer con discapacidad en Argentina en competir en un categoría automovilística.

“Hace poco me dieron la habilitación médica para poder correr, otorgada por el médico del Autódromo Mouras. Es muy importante porque sin esto no podría encarar el proyecto (belu.honda en Instagram)”, admite la vecina del barrio de Saavedra, quien confiesa estar feliz, orgullosa y con mucha responsabilidad de poder cumplir el sueño de competir. Lo hará a partir del año que viene en la Fórmula 1100 Bonaerense, una competencia zonal que se desarrolla en diferentes autódromos de la provincia.

Su discapacidad se llama espina bífida. Es una mal formación congénita que se da en el embarazo, la cual puede traer múltiples secuelas dependiendo el lugar. Sobre la misma, nos cuenta lo siguiente: “Cuando nací los médicos le decían a mis papás que no iba a poder caminar y que iba a tener que usar silla de ruedas, y la realidad es que hasta el día de hoy siempre me manejé con bastones canadienses. Mi kinesióloga (Florencia Orzali) y me traumatólogo (Juan Manuel Roncoroni) me ayudaron a caminar y a salir adelante desde el primer día, independizarme y poder lograr todo por mí misma”.

Amante de los fierros, nos cuenta que mamó esta pasión desde muy chica. “En casa se miraba muchó TC”, relata la joven estudiante de psicología, periodista deportiva, community manager y habitúe del Parque Saavedra.

Respecto de los auspiciantes, un tema central en este proyecto y, sobre todo en un deporte tan caro, explica que “si bien tengo algunos, estoy en la búsqueda de nuevos sponsors que quieran colaborar económicamente o con algún producto que me sirva para el armado del auto. Hasta el momento no recibí apoyo del Estado”.

Por último deja un mensaje que pueda servirles a muchas personas que se sientan identificados con su historia: “Ojalá esto sirve para incentivar a chicos que tengan alguna discapacidad a conseguir sus sueños”.

Cada vez falta menos para que el semáforo se ponga en verde y Belén pueda acelerar para concretar lo que siempre quiso hacer.

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